La reciente sanción conocida públicamente vuelve a poner el foco sobre cómo se han venido realizando determinadas prácticas en la comercialización de financiación.
Tras la sanción, la entidad ha activado formación interna bajo el paraguas del “préstamo responsable”.
Desde CCOO consideramos necesario hacer una reflexión serena, pero también clara.
Porque el contenido de esa formación no descubre nada nuevo para la plantilla.
La formación recuerda principios que la plantilla ya conoce: evaluar solvencia, evitar sobreendeudamiento, informar con transparencia o no vincular productos.
Es decir, lo que siempre se ha sabido que había que hacer.
La cuestión no es hacer más formación ahora, sino qué se ha exigido antes
Si estos principios estaban definidos, documentados y regulados…la pregunta es evidente:
¿Por qué no se han garantizado en la práctica?
La respuesta no puede recaer, ni directa ni indirectamente, sobre quienes están en la red comercial.
Porque el propio modelo organizativo establece:
- Políticas de riesgo
- Sistemas de control
- Herramientas de análisis
- Y, especialmente, esquemas de retribución e incentivos
Todo ello forma parte de decisiones estructurales de la entidad, donde se define cómo se trabaja realmente.
El problema aparece cuando:
- Se elevan objetivos de forma constante
- Se priorizan métricas comerciales
- Y se tensiona la actividad diaria
Porque eso genera entornos donde lo correcto y lo exigido no siempre coinciden.
Y ahí es donde deben ponerse el foco y las soluciones.
Formar está bien. Asumir responsabilidades, mejor.
Desde CCOO lo tenemos claro:
- Defenderemos la profesionalidad de la plantilla
- Rechazamos cualquier intento de trasladar responsabilidades hacia abajo
- Y exigimos que se aborden las causas reales
No es un problema de conocimiento. Es un problema de condiciones.





