Mañana la plantilla de CaixaBank está llamada a una jornada de huelga que no responde a un hecho puntual.
Es la consecuencia de un modelo que ha ido aumentando la presión, las cargas de trabajo y el desgaste de la plantilla hasta niveles que ya no se pueden soportar.
Una situación que cualquiera reconoce
Un nudo en el estómago los domingos
En la ansiedad con la que arrancan la semana miles de personas.
En la sensación de no llegar nunca, de trabajar cada vez más al límite y con menos margen para respirar.
Cada minuto, cada hora, cada día, cada cuatrimestre es «extraordinario», es el más importante
Y ya no importa lo que hiciste el día anterior, ni los problemas que tengas.
Cuando el discurso no encaja con la realidad
La dirección repite con frecuencia que las personas son lo más importante.
Que la plantilla es el principal activo.
Que se cuida a quienes hacen posible el negocio.
Pero cuando la plantilla habla de presión insoportable, de objetivos inalcanzables, de malas formas en el trabajo, que la situación no es sostenible, la respuesta es siempre la misma:
«Los objetivos siempre se cumplen y me gusta trabajar con intensidad»
Mañana no es un día más
Ese día en el que juntos podemos marcar la diferencia.
De hacerse oír en el momento más importante del año, la Junta General de Accionistas.
Porque cuando sobran los motivos, también sobran las excusas.
HUELGA 27 DE MARZO EN CAIXABANK





