Hoy despedimos a una figura irrepetible. Fue secretario general de la sección sindical de CCOO La Caixa Catalunya y un referente profesional y humano. Todo aquello que muchos hemos aprendido se lo debemos a su dedicación y ejemplo.
Tenía carácter y no lo ocultaba. Defendía cada injusticia como si fuera propia, con una firmeza que imponía respeto y admiración. Era vehemente en sus palabras cuando la situación lo exigía, pero siempre desde la honestidad y la convicción. Rígido en sus principios y valores, pero profundamente coherente con cada una de sus acciones.
Su pasión era su trabajo. Vivía cada responsabilidad con intensidad, con una entrega absoluta y con un compromiso inquebrantable.
Pero por encima del cargo y de la autoridad, estaba la persona. Trataba a sus compañeros como a una familia. Sabía escuchar, proteger y acompañar. En los momentos difíciles, su apoyo era firme; en los momentos buenos, compartía el mérito con generosidad.
Hoy se va un líder, pero sobre todo se va un hombre íntegro, valiente y profundamente humano. Su legado no está solo en las decisiones que tomó, sino en las personas que formó, en los valores que sembró y en el ejemplo que nos deja.





