Beneficios históricos, presión creciente y una cuestión pendiente de proporcionalidad retributiva.
Sin cambios reales, seguirá creciendo el malestar de la plantilla.
En miles de oficinas y centros de trabajo, la intensidad no aburre. La intensidad agota.
En 2024 se afirmó públicamente que somos la plantilla mejor pagada del sector bancario español.
En 2026 hemos escuchado que trabajar con “poca intensidad” puede resultar aburrido.
Para la plantilla, la intensidad no es una elección, y hace tiempo dejó de ser razonable:
- La intensidad es presión constante.
- Es una escalada permanente de objetivos cuya revisión anual se vive con ansiedad.
- Es asumir responsabilidades frente a clientes con recursos ajustados y plantillas tensionadas.
- Es mantener resultados récord mientras el desgaste aumenta.
- Y esa intensidad no se vive ni se recompensa igual en todos los niveles de la organización.
Cuando analizamos la evolución salarial, la distancia es evidente.
En la última década, la retribución del CEO se ha duplicado
En ese mismo periodo, la plantilla no ha visto una evolución equivalente, ni de lejos, aunque hayamos avanzado en el último convenio.
En 2026 se propone incrementar la remuneración total del CEO en un 19%.
La plantilla tiene pactado por convenio un 3%.
Y en la mayoría de los casos, las cuantías de retribución variable permanecen en niveles similares a 2025.
No cuestionamos el salario ni la responsabilidad asociada al cargo.
Cuestionamos la proporcionalidad en la evolución retributiva.
El clima laboral no se explica por una sola variable.
Pero la percepción de proporcionalidad influye.
En un momento de beneficios récord, el clima laboral y las personas importan.



