Un modelo que desgasta y no funciona
El cambio a retos cuatrimestrales no ha traído motivación ni mejora del negocio.
Ha traído más presión, más control y menos visión a largo plazo.
Cada semana pasa a ser “la semana clave del año”.
Si una oficina falla, ya no hay margen para recuperar sin recurrir al «todo vale«.
El resultado es un cortoplacismo que empuja a producir a cualquier precio, dejando los intereses de la clientela en un segundo plano.
Mientras tanto, la realidad es clara:
- Los retos suben un 30% o más.
- Los incentivos no suben.
- La plantilla no participa de los beneficios de la entidad, aunque estos se multipliquen.
Cuando el esfuerzo crece pero la recompensa es la misma, el modelo falla.
Revisar los objetivos y la forma de incentivar no es una opción, es una cuestión de justicia y de sostenibilidad.
Más presión no es más compromiso. Es desgaste.
Desde CCOO defendemos una retribución variable negociada colectivamente.





