Como advertimos en cuanto la dirección impuso el nuevo modelo de retribución variable, este traería serios problemas de gestión y motivación, y la realidad lo ha confirmado
Un diseño que ignora la realidad de verano
El segundo cuatrimestre coincide de lleno con el periodo vacacional, tanto de la plantilla como de la clientela.
Las oficinas ven reducido su tráfico y la actividad comercial cae, pero los objetivos no se ajustan a esa circunstancia, apenas se redujeron un 6 % de media respecto al primer cuatrimestre, y en algunos casos incluso aumentaron.
El resultado es más presión en menos tiempo, se trasladó el problema a las oficinas, con un mensaje obsceno: «cerrar prácticamente el reto en junio», para no dejar nada pendiente en verano.
Penalización injusta en situaciones de baja médica
El cambio de anual a cuatrimestral ha agravado la política de descuentos en caso de incapacidad temporal.
Antes, hasta 90 días de baja al año no suponían reducción del variable.
Ahora, al prorratearse por cuatrimestres, basta con 30 días para no cobrar 100%, y permite que una baja de 60 días pueda penalizar hasta dos Q´s.
Si llego al 100% de mi reto y me prorratean. ¿Dónde va el incentivo que he generado y no cobro?
Más esfuerzo, menos variable
La plantilla está produciendo más y cobrando menos variable. La percepción generalizada es clara, los beneficios récord se traducen en más remuneración para la alta dirección y los accionistas, mientras que el esfuerzo de quienes sostienen el negocio se ve devaluado.
Recordemos que el 7 de noviembre se repartieron 1.181 millones de euros en dividendos, el 40% del beneficio semestral.
Por eso reclamamos que quien cumpla el 100 % de sus objetivos no cobre menos que en 2024, incluyendo los incentivos y sus recurrencias.
Cortoplacismo y presión constante
El nuevo modelo convierte cada hora, día y semana en una agonía, si pinchas una semana, no remontas la Q.
No deja margen para planificar, ni corregir desviaciones.
Este modelo de “todo vale para cerrar el cuatrimestre” multiplica la presión y borra la visión a largo plazo: ni motiva ni mejora la relación con clientes.
Inseguridad permanente sobre la continuidad en el puesto
La presión se traslada también a los mandos intermedios y gestores.
Con un sistema donde un solo cuatrimestre malo puede poner en duda toda una trayectoria profesional.
Muchas personas prefieren renunciar a asumir más responsabilidades antes que comprometer su salud.
Por todo lo anterior, reclamamos que el variable recupere una periodicidad anual, más coherente con la realidad de la actividad y que evite distorsiones tan evidentes como las actuales.
Insistimos en la necesidad de abrir una negociación para revisar a fondo el sistema de retribución variable





