La Memoria de Personas 2025 confirma que la transformación de la red comercial continúa.
CaixaBank cerró el ejercicio con 3.542 oficinas de Banca Retail, 28 menos que el año anterior, y prevé reducir la red hasta 3.450 oficinas en 2026.
¿Qué ocurre con el trabajo que antes se realizaba en esas oficinas?
Las oficinas desaparecen. El trabajo no
Desde 2021, la red ha pasado de 4.615 a 3.542 oficinas, es decir, 1.073 menos en cuatro años.
Cuando una oficina cierra o se integra, la clientela sigue necesitando atención, las operaciones continúan y las incidencias no desaparecen.
Parte de esa actividad se traslada a los canales digitales. Otra puede acabar concentrándose en los centros que permanecen abiertos y en las personas que trabajan en ellos.
Reducir la red solo resulta sostenible si va acompañado de una planificación adecuada de los recursos, la cobertura de ausencias y una distribución razonable de las cargas de trabajo.
La Memoria también señala que la plantilla total aumentó en 615 personas durante 2025. Sin embargo, ese dato, por sí solo, no permite saber si su distribución compensa la actividad que asumen los centros que permanecen abiertos.
Tampoco ofrece indicadores sobre la evolución de la carga por oficina, el número de clientes atendidos por persona o el tiempo disponible para realizar las tareas.
Sabemos cuántas oficinas cierran.
Lo que no sabemos es cuánto trabajo adicional absorben las que quedan.
Una plantilla cada vez más veterana
La Memoria refleja también que la edad media de la plantilla de CaixaBank alcanzó los 47,8 años en 2025.
Otro dato relevante: el 43,2 % de la plantilla tiene entre 50 y 59 años, frente al 27,1 % registrado en 2021.
La experiencia de estas personas constituye uno de los principales activos de la Entidad. Precisamente por eso, el relevo generacional no puede improvisarse ni limitarse a esperar que lleguen las jubilaciones.
Es necesario anticipar las salidas, transmitir el conocimiento y garantizar nuevas incorporaciones suficientes para mantener adecuadamente la actividad.
Transformar sí. Sobrecargar no.
La transformación de la red comercial puede ser compatible con un buen servicio y con unas condiciones de trabajo adecuadas.
Pero reducir oficinas mientras envejece la plantilla exige una planificación realista de los recursos presentes y futuros.
Porque transformar una empresa no puede significar exigir cada vez más a quienes siguen sosteniéndola.
Desde CCOO exigimos abordar cuanto antes una negociación sobre relevo generacional y dimensionamiento de plantillas





