Mientras la plantilla sigue soportando la presión diaria, los objetivos parecen más flexibles, cuando el Q1 no alcanza las cifras previstas. Basta mover algunos ítems…y el resultado acaba cuadrando.
Celebramos cualquier cambio que sirva para que la plantilla pueda alcanzar objetivos y percibir los incentivos que le corresponden.
El problema es exigir meses de presión para acabar maquillando el cierre del cuatrimestre.
Y la pregunta es inevitable:
Si determinados ítems podían flexibilizarse ahora, ¿por qué no antes?
Tras las movilizaciones de la plantilla contra este modelo, la entidad decidió agrupar dos Q bajo la excusa del “entorno sociopolítico”, intentando desligar aquella decisión de la presión real que vive el día a día la plantilla.
Una vez más, comprobamos que la cocina permite una flexibilidad para la entidad, que por otro lado es inexistente para la plantilla.
Porque el mensaje que termina recibiendo la plantilla es peligroso:
La rigidez dura hasta que peligran los bonus de arriba
La plantilla necesita objetivos realistas, transparencia y respeto.
No un modelo basado en la presión diaria, la improvisación constante y la cocina de última hora.
Tienen una oportunidad ahora que van a fijar los nuevos retos.





